Era un viernes caluroso
y la Plaza San Martín se llenaba de a poco con niños de escuela. Unos gritaban,
otros corrían. Ya en el Auditorio Obispo, Toity
Leiguarda y Daniel Galeano empezaban a calentar motores para dar una
presentación llena de cuentos y narraciones maravillosas. Todos frente a la
expectativa iniciaron muy alegres con el cuento de un salmón muy orgulloso que
aprendía una lección. Luego pasó Toity con su camisón blanco y una linda
pañoleta negra a tocar la guitarra, mientras los niños cantaban las canciones y
refranes que alegraban el espacio. Después cambió un poco el ambiente y con
seños serios, con gestos tenebrosos contó una historia escalofriante de terror.
Los niños entre asustados y emocionados escuchaban atentamente cada palabra
sumergidos en la historia de una estatua traída a la vida. Para terminar
Galeano, con su sombrero de cowboy y su camiseta sin mangas de rock pesado
llamó la atención de los más chicos. Abriendo bien los ojos y moviendo los
brazos interpretó la historia de una gallina que tenía problemas para cosechar
sus alimentos. Ya en este momento los niños estaban muy felices tanto así que
no dejaban de moverse de sus asientos. En ese momento fue necesario que Galeano
hiciera que los niños se pararan para ayudarle a la gallinita. Y en medio de
tanto acontecimiento los padres reían al ver a sus hijos felices siendo
animales de la granja que ayudaban a cosechar. En esta actividad todos entre
grandes y chicos colaboraron. Los rostros de los niños y los narradores eran
muy alegres y el juego se hacía cada vez más emocionante. Así entonces estos
cuentos, fábulas y juegos de narración infantil conmocionaron el recinto del
cabildo por casi hora y media, tiempo en el que los niños se emocionaron,
cantaron y se embelesaron aprendiendo nuevas historias.
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